martes, 1 de enero de 2008

Ignacio Ramírez Pinzón. Biografía y textos biográficos.

Una publicación de NTC … , ntcgra@gmail.com
MATRIZ de esta página:
.
IGNACIO RAMIREZ PINZÓN
"NACHO", CRONOPIO
Bogotá, 1944 -
Bogotá, Diciembre 19, 2007, de madrugada - "Aún hay más ..."


Nombre y firma de su puño y letra
Tomados de la dedicatoria a Fabio Martínez en el libro "Los fantasmas felices".
.

Algunos de sus rostros
y logo de su CRONOPIOS, Diario virtual para hombres y mujeres de palabra.
Fundado en 1990. ignacioramirez@cable.net.co
.

Ignacio y sus hijos: Karmen, Gretty y Miguel Iván Ramírez Boscán
Las fotos de los hijos son fragmento de las aparecidas FOTOGRAFIAS POSTERIORES a Dic. 19, 2007
en las cuales nos proporcionó Fernando Guinard
.

Ignacio, su hija Karmen y su nieta Paula Van Kneken Ramírez - hija de Karmen-.
Las fotos de la hija y nieta fragmento de las aparecidas FOTOGRAFIAS POSTERIORES a Dic. 19, 2007
en las cuales nos proporcionó Fernando Guinard

.

Fragmento de la carátula de su libro Los fantasmas felices
+++

TEXTOS
En la mayoría de los textos e imagenes publicados en este portal-blog
hay referencias a la biografía y a las obras de Ignacio.
Aquí en esta página presentamos algunos
de los más específicos y destacados.
+++
Ignacio por "Nacho", Entrevista.
“Nada es normal en mí: desayuno de noche, duermo despierto, Dios me reza y me pide imposibles, amo a todos y vivo muerto de la risa: he descubierto que el tiempo alcanza para todo y que la vida no es esto que miramos sino aquello que soñamos. Me considero un vago: me la paso escribiendo y no salgo de los lugares prohibidos y las actitudes sospechosas; siempre estoy en los cines surrealistas y en las funciones de teatro de lo absurdo y viajo tanto que estoy siempre en otra parte. Lo que más me gusta de la vida es sacarle el jugo y llevarle la contraria”.
“Este mundo es pasajero, la vida ha sido como uno de mis viajes. Tal vez la mayor paradoja de mi vida haya sido ser un ateo, pero uno no puede saber nada más allá de esta vida. Y al fin y al cabo ¿qué es trascendental aquí? Nada. Si morirme implica emprender un nuevo viaje, me parece ideal, porque además sería sin maleta, y de viajar lo que siempre me ha molestado es cargar equipaje. Pero la verdad es que creo que aquí se acaba todo".
+++
Monólogo del perplejo*
Por Ignacio Ramírez


Aparte de aspirante a Cronopio, leo y escribo antes aún de que aprendiera a leer y escribir (¡que todavía no aprendo!). Agito banderas de unión entre los hombres y mujeres de palabra para demostrar que la mayoría de los colombianos somos gente de paz y estamos en la obligación de integrarnos para aplacar a los violentos. Confío en los creadores que trajinan donde quiera que estén.

¿Si no se cree en crear, en qué se puede creer? Soy trashumante y en consecuencia desbordado y feliz, aunque mi alma se esfuerza mucho, aún con el cáncer hurgándome los vericuetos de la piel y la diabetes agridulzándome los ojos y las uñas de los pies.

Del hígado ni hablo porque palpita duro y difícil como si fuera un corazón en el estómago. Ahora que soy flaco como un junco raquítico me considero un hueso duro de roer.

La foto que escogí para ilustrar este soliloquio me la tome yo mismo a bordo de una góndola en Venecia.

Fue toda una aventura porque como andaba sin trípode tuve que colocar la cámara en el sombrero del gondolero y programar el autodisparador como si se tratara de un bumerán de sombra, de tal manera que tendrán que perdonar los patentes claroscuros provocados por el sol en los reflejos del agua temblorosa (Nótense las siluetas bamboleantes).

¡Ah pobre Ugo el gondolero! Lo recuerdo remando y a la vez cantando funiculí funiculá y tratando de no mover la cabeza para que la fotografía saliese más o menos.

Por eso la puse ahí, pues me recuerda el aire del puente de los suspiros y no sé por qué razón también la cintura de una mujer que amé en el agua en una playa de Acandí.

Tengo mil fotos que también podría incluir para dejar en claro mis relaciones con Carson McCullers, Clifford Odets, Sherwood Anderson y Alas Biddlebaum, Becket y Michael Ende y Howard Fast, entre infinitos.

Me gustan las palabras Rocamadour y Talita y Catala y Verano y por eso tanteo con el Julazo en los sueños y urdo recuerdos falsos con la maga en París, o aquí, a la vuelta de la esquina, en la plaza del Chorro de Quevedo, donde a veces me quedo un día completo viendo pasar lo rutinario, esa puesta en escena que no cesa.

Recuerdo a un alcatraz de nombre Pablo, a Glicerio Pana filosofándome en el Cabo de la Vela, a Eustorgio, el raicero de Guarando, a las gemelas chocoanas que iban cantando Atrato arriba, a todos los animales de la selva compartiendo maíz pocos minutos antes de una lluvia de estrellas en el Amazonas.

Bebí loa libertad en fuentes milenarias y aprendi a vivir entre los árboles con Italo Calvino.

Ahora ausculto a Saramago y me gusta encerrarme a leer toda la noche y todo el día y la noche siguiente y los días y las noches que siguen.

A veces salgo a la ventana y pienso en las mujeres de agua que se me fueron entre los dedos.

Me gusta casi todo, especialmente los escritores aprendices y el desparpajo de las muchachas generosas y espléndidas que me consienten y me untan cremas en la espalda y la devoción de las damas otoñales que llenan de hojas secas la cama donde siempre sueño y nunca duermo.

Me gusta la poesía que siempre me acompaña.

Conozco el mundo como la palma de mi mano aunque bien sé que nadie conoce la palma de su mano.

Tal vez conozco el mundo como la planta de los pies de las mujeres que vienen a buscarme para que les lea el futuro y acaban confesándome el pasado.

Gozo y respiro las palabras de San Juan de la Cruz, pienso siempre en Quevedo y en su soneto del amor más allá de la muerte; me regocijan El Bosco y Modigliani, igual Bukowsky o Celia Cruz, Van Gogh o Gómez Jattin, el unicornio y el piojo.

Y me palpo la piel y aceptó que no soy más que un esqueleto jubiloso con ganas de cantar como si fuera el tempranero gallo de algún libro.
---
* Texto publicado en: "LA DAMA DEL GUANTE VERDE y textos de otros colores" (1) de IGNACIO RAMÍREZ. UNal., Colección Viernes de Poesía, No. 50 . Primera edición 23 de Abril de 2.007. 55 págs. pag. 13.
El texto "Monólogo del perplejo" de Ignacio Ramírez se tomaron de Museo Arte Erótico latinoamericano MaRea http://www.museoarteeroticoamericano.com/ladamadelguanteverde.html (Matriz: http://www.museoarteeroticoamericano.com/ )
+++
(1) En la página 55 de la publicación aparece esta breve reseña :
IGNACIO RAMÍREZ
(Bogotá 1944)
Escritor incansable, lector confeso.
Ejerce la dualidad desde los 7 años cuando de labios de la vieja Felisa escuchó La flor del lilolá y una enciclopedia oral de la más desbordada imaginación materna. Bautizado por Corazón de DÁmicis y Las Aventuras de Tom Sawyer, luego lo fueron marcando todos los libros, unos como la sal, otros como el agua, todos hisopos repletos de rocío.

Henry Miller lo salvó: le hizo amigo, aventurero, bohemio, mujeriego y viajero sin freno. Cuando ya había recorrido el mundo cerró los ojos y entró en sí mismo. En el momento de la publicación de este cuadernillo recibe el grado de poeta y da las gracias a sus amigos de carne y hueso y a sus hermanos de papel.

La diabetes, el cáncer y los baldados de agua fría del hígado han querido derribarlo y ha estado clínicamente muerto aunque a pesar de todo siga en el camino.
+++